martes, 27 de noviembre de 2012

Carta. La vida después de una muerte…




CARTA A UNA MADRE.
La vida no es la vida que vivimos; es el honor, son los recuerdos. Por eso hay muertos que en el mundo viven, y vivos que en el mundo viven muertos. Recuerdos.
La vida después de una muerte…

La muerte de Jhon Pablo, a todos en la familia, nos ha llevado a una serie de pensamientos, sentimientos, emociones y frustraciones que cada uno estará a su manera, desde lejos y desde cerca buscando una interpretación exacta, para valorar y entender la causa  dolorosa de su despedida; también  de lo que se pudo hacer y lo que ahora, después de su partida se puede lograr mancomunadamente con los que quedamos luchando en una vida que continua.
Este tipo de cambios nos llevan a pensar que la muerte es solo eso “muerte” ,algo que se relaciona con la vida, bajo la ley de causa y efecto de todo lo que hacemos y dejamos de hacer en vida, es un cuestionamiento que nos hace pensar acerca del ¿por qué Jhon tuvo que morir, y nosotros porque vivir?.
Es inimaginable  el momento en el que se recibe una noticia tan execrable; como el  asesinato de un familiar que muere bajo condiciones súbitas, una tragedia y más cuando  de forma rápida se despide del mundo un primo de sangre y corazón  que junto  a muchos que nacieron contemporáneos a mi  niñez,  formaron  sus derroteros de infancia durante el paso de los  primeros años junto a una casa materna atestada de amor, de felicidad, de risas párvulas  que en una noche decidieron convertirse en llanto, ahogando a una familia, a una madre, una hermana(os) en el profundo dolor de la perdida ocasionada por una  sociedad malformada, injusta e inoportuna  que denota desde los medios informativos el espejo donde se refleja la derrota  de todo nuestro sistema socio-cultural.
La vida, los viejos cuentos y refranes siempre hablan de la muerte de un ser querido, pero por eso mismo comprendo que no es lo mismo perder un familiar, un padre, un hermano; que perder de una forma violenta a un hijo, es un dolor que solo  puede sentir el que lo padece en carne propia.
Yolanda, seguramente la persona que le quitó la vida es tan solo una víctima más de las pocas oportunidades que la vida a UNOS ofrece, ser sencillamente un “mounstrico” parido por una sociedad que vomita monstruos a ritmo industrial.
Por eso reitero, seguramente era otro niño como él, un ser  lleno de ilusiones, planes y proyectos que de un momento a otro se van a pique por quien decidió por su vida al querer cobrar de manera torpe e ignorante los problemas de la manera más cruel y ruda, sin pensar en el dolor de los que se quedan llorando y sufriendo la partida del ser que ahora se encuentra en el reino de los cielos.
El poder de perdonar.
Es racional que en momentos como este, la familia se encuentre llena de pesares, no solamente usted como madre, pues todos se preguntan (pude hacer esto por…); pero no es momento para lamentarse, siempre he pensado  que la vida tiene un espacio para legislarse por sí sola, para  planificar  y calcular  todo lo que acaecerá en la existencia de cada ser humano.
La vida.
La vida es tan solo un juego que tiene una ruleta, donde el que juega siempre está al acecho de perder o ganar, en este caso no creo que Jhon Pablo haya sido un perdedor, todo lo contrario. Ganó una paz inesperada.
Culpables? Si, podemos mirar culpables,  especialmente  así lo miraran  aquellos que posiblemente pretenderán ajusticiar bajo sus  propias armas a la persona que inmoló la vida de un joven de tan solo 22 años quien siempre denotó su sonrisa alegre, su amor por su madre ante todo,  su expresión humilde y sencilla  mostrándola hacia la vida.
Él era un soldado de una lucha que no era suya, un ajeno a la violencia de la que  le tocó ser la victima de tan miserables actos de intimidación y maltrato.
La muerte es tan solo un paso delante de la vida, es una etapa de la madurez y del proceso humano; por eso, lo más seguro es él; ahora este gozando de todos los beneficios de la paz espiritual , y de la dulce eternidad que muchos envidian desde la tierra , de la misma paz que anhelan los desafortunados que se quedan sobre esta lucha, sobreviviendo bajo hambres y luchando contra las injusticias de un país liquido , diseñado para ser violento, para no quedarse en él , para no amarse como hermanos, para no consumarse en sociedades tal vez sin escenarios de violencia y dolor execrable como el que ahora enluta a la familia.
Pero dejo las cosas aquí mismo para enfocarla mi carta hacia otros rumbos, el plano de la fé.
Quiero situarme ahora en el plano religioso, la fé de la iglesia católica en la que toda la familia se ha formado  bajo 3 generaciones que continúan bajo las mismas ideas eclesiásticas. La fé de Jesucristo, el hijo de Dios, que cuando se enfrentó a la clase dirigente de Jerusalén a través de sus discursos, parábolas, milagros y acciones de compasión para con el pecador y el humilde, se enfrentaba igualmente a unos poderes bien grandes que como los actuales, tampoco tenían compasión, y que en nombre de la revolución o de Dios sacrificaban vidas, pero eso sí, la de otros, no la propia.
Cuando a partir de la resurrección de Lázaro deciden las autoridades judías que Jesús debe morir, es porque la paciencia se les agotó (si es que la tuvieron alguna vez al ver desde un comienzo todo el amos de Dios desbordado en Jesús) y porque sus privilegios económicos , políticos , religiosos y sociales estaban en peligro de irse a la lona; es cuando Caifás, sumo sacerdote, dirá: “vosotros no sabéis nada, ni pensáis que nos conviene que un hombre muera” y no que toda una nación perezca.
Jhon Pablo como cualquier ser humano logró en el transcurso de su vida, formar sus propios actos buenos (siempre nobles), y actos malos, así mismo, consiguió enmendar algunos errores, reír, llorar, perdonar, resistir, insistir, persistir por la lucha de sus ideales, por ser un soldado del Ejército Nacional que en ultimas terminó en convertirse en un  soldado del Ejército del pueblo, y cito la palabra “pueblo”, bajo el eufemismo ,pues al perdurar bajo la segunda ciudad más peligrosa del país seguida de Buga-Valle; significa que él como otros miles de jóvenes que a diario mueren en la ciudad; ofrendó su vida en muestra de la desigualdad, de las necesidades, de la violencia y el rencor que alimentan las políticas corruptas e inestables de una sociedad que permite todo acto de violencia de lesa humanidad contra unos y otros. Por eso , no creo que él como soldado haya perdido una guerra  , nada ha sido en vano, todo lo contrario, todo lo que acontece respecto a su muerte se ha dado en aras de mejores posibilidades para sus hermanos, para usted como madre, y claro, para la unión familiar que tanta falta nos hizo por tantos años. Esa unión que no solamente hemos buscado algunos, sino que también ha esperado su propio padre (Marcos) y los que aun creen en los valores de una familia unida.
¿Qué hubiera querido hacer Jhon Pablo?
Unir a su familia y desligar el rencor con el que algunos fuimos formados, me refiero específicamente  a Juan Sebastián y Daniela, quienes han demostrado ser muy fuertes por la muerte de su apreciado hermano mayor, pero que aún siguen con un rencor hacia la familia; para ellos quiero decirles que esta lucha, esta pelea no nos corresponde como hijos, ni siquiera les correspondió a ustedes como hermanos, porque precisamente son eso, “hermanos” y por su puesto es momento de que todos trabajemos en pro de mejorar las condiciones emocionales y de calidad de vida de los que en verdad lo necesitan, busquen a Dios, él y su ejército de pastores serán los únicos idóneos para auxiliarnos y ayudarnos a superar con el tiempo pérdida  (del cuerpo) y  claro, para desligar rencores y peleas viejas de nuestros corazones para así mismo  volver a ser la familia que (Jhon Pablo y Marco Aurelio) seguramente siempre soñaron, dos seres que bajo “x” circunstancias y diferentes momentos  decidieron darnos una despedida , pero quienes desde el reino de los cielos nos protegen y nos acogen bajo su manto.
Fraternalmente.